20 de septiembre de 2026

Cómo crear una firma electrónica: 4 métodos paso a paso

Summary · 10 min read

Aprenda a crear una firma electrónica paso a paso: tecleada, dibujada, escaneada o con certificado digital. Qué evidencia aporta cada una y cuándo elegirla.

Crear una firma electrónica tiene cuatro caminos: teclear su nombre, dibujarla con el dedo o el ratón, escanear una firma en papel o firmar con un certificado digital. Para documentos cotidianos basta la tecleada o dibujada; para contratos de valor, el certificado digital es el punto de partida correcto. Aquí tiene cada método con sus pasos, aspecto y evidencia.

Cuatro formas de crear una firma electrónica en una sola tabla

Antes de entrar en el detalle, esta tabla resume lo esencial. Úsela como filtro inicial y después lea el apartado del método que le encaje.

Forma de crearlaAspectoNivel de evidenciaUso recomendado
TecleadaNombre escrito con estilosBásica a reforzadaDocumentos internos
DibujadaTrazo manual sobre pantallaBásica a reforzadaEntregas y recepciones
Imagen escaneadaFoto de su rúbrica en papelLa más débil si va sueltaUso puntual
Con certificado digitalVinculada a identidad verificadaAvanzada o cualificadaContratos de valor

Una advertencia: el método de creación es solo la mitad de la historia. Lo que sostiene una firma ante un tercero es la evidencia que la plataforma captura alrededor —quién firmó, cuándo y sobre qué versión del documento—. Una firma tecleada dentro de una plataforma con registro probatorio puede pesar más que un certificado usado sin trazabilidad.

Firma tecleada: su nombre escrito se convierte en firma

Es el método más rápido y el que la mayoría estrena sin darse cuenta. Funciona así:

  1. Abra el documento en la plataforma de firma y pulse el campo de firma.
  2. Escriba su nombre y apellidos con el teclado.
  3. Elija entre los estilos caligráficos que ofrece la herramienta (cursiva, manuscrita, serif).
  4. Confirme: el sistema incrusta el texto estilizado en el documento.

Cómo se ve: su nombre con tipografía elegante, similar a una rúbrica pero perfectamente legible. No reproduce su escritura real; es una representación tipográfica.

Nivel de evidencia: por sí solo, el texto no prueba quién lo escribió. La fuerza viene del contexto que registra la plataforma —correo del firmante, verificación por SMS o doble factor, dirección IP, sello de tiempo—. Con esos datos, una firma tecleada se defiende bien en la mayoría de operaciones mercantiles.

Cuándo usarla: contratos comerciales de valor moderado, aceptación de presupuestos, documentos internos de RRHH, acuerdos con proveedores habituales. Es el método por defecto en los flujos empresariales porque no exige ningún dispositivo especial.

Firma dibujada: trazar la rúbrica con el dedo, el ratón o una tableta

La dibujada reproduce el gesto de firmar en papel, solo que sobre una pantalla:

  1. En el campo de firma, elija la opción de dibujar.
  2. Trace su rúbrica con el dedo (móvil o tableta), con el ratón (ordenador) o con un lápiz óptico si dispone de uno.
  3. Repita el trazo si no le convence; la mayoría de herramientas permiten borrar y reintentar.
  4. Confirme para incrustar el dibujo en el documento.

Cómo se ve: una rúbrica manuscrita real, con sus rasgos característicos. En móvil y tableta el resultado es natural; con ratón suele salir más tosco, aunque igualmente válido.

Nivel de evidencia: similar a la tecleada. El trazo añade un componente biométrico visual —un perito calígrafo podría compararlo—, pero lo que de verdad aporta peso sigue siendo el registro de la plataforma: identidad verificada del firmante, momento exacto e integridad del documento. Si quiere entender cómo se encaja este nivel en la escala que reconoce el reglamento europeo, nuestra guía completa de firma electrónica lo desarrolla.

Cuándo usarla: albaranes y confirmaciones de entrega, parte de trabajo sobre el terreno, firma presencial en tableta, cualquier situación donde la contraparte espera ver una rúbrica y no un texto.

Firma escaneada: del papel a la pantalla sin perder nitidez

Consiste en firmar en papel, convertir esa firma en imagen e insertarla en documentos digitales. Es el método más artesanal y también el que más cuidados exige:

  1. Firme en un folio blanco con bolígrafo de tinta oscura (azul o negra), trazo firme y tamaño algo mayor de lo habitual.
  2. Fotografíe o escanee la firma. Si usa el móvil: luz natural uniforme, cámara perpendicular al papel y sin sombras de la mano.
  3. Limpie el fondo. Un fondo grisáceo o con textura delata el recorte; use una herramienta de eliminación de fondo o guárdela como PNG con transparencia.
  4. Recorte ajustado al trazo, sin márgenes enormes, y conserve una resolución razonable (300 ppp si piensa imprimir).
  5. Inserte la imagen en el documento, idealmente dentro de un flujo de firma que aporte trazabilidad.

Cómo se ve: su rúbrica auténtica, idéntica a la del papel. Bien procesada, nadie distingue que viene de un escaneo; mal procesada, aparece con bordes sucios o fondo gris que desmerece el documento.

Nivel de evidencia: la imagen por sí sola es el eslabón más débil, porque cualquiera con acceso al archivo puede reutilizarla. Su valor probatorio depende por completo del proceso que la envuelve: si la imagen se inserta dentro de una plataforma que verifica la identidad del firmante y sella el documento, la debilidad se compensa.

Cuándo usarla: de forma puntual, cuando un trámite exige «firma manuscrita» en apariencia o cuando firma usted solo y no necesita coordinar a más firmantes. Para uso recurrente, migre a una plataforma: la misma imagen pegada en decenas de contratos sin registro es un riesgo, no un atajo.

Firma con certificado digital: de la solicitud del certificado a la primera firma

Es el método de mayor nivel probatorio y el único que vincula la firma a una identidad verificada por un tercero cualificado. El camino completo:

  1. Solicite el certificado. En España puede obtenerlo ante la FNMT-RCM (gratuito para personas físicas, presencial o con verificación por vídeo) o a través de prestadores de servicios de confianza. Nuestra guía completa del certificado digital detalla tipos, emisores y plazos.
  2. Acredite su identidad según exija el emisor: presencialmente con DNI, por videoidentificación o con otro certificado vigente.
  3. Descargue e instale el certificado en su navegador, en el almacén del sistema o guárdelo en la nube del prestador, según el modelo.
  4. Realice su primera firma: abra el documento en una plataforma compatible, elija firmar con certificado, selecciónelo e introduzca su contraseña o PIN. El sistema incrusta la firma criptográfica y el certificado queda asociado al documento.

Cómo se ve: puede parecer idéntica a las anteriores —un texto o una rúbrica sobre el documento—, pero debajo viaja un bloque criptográfico verificable: emisor, titular, vigencia y huella del contenido firmado.

Nivel de evidencia: avanzada si el certificado identifica al firmante con control exclusivo; cualificada si además el certificado es cualificado y se crea en un dispositivo seguro. La cualificada goza de presunción de equivalencia con la firma manuscrita en toda la UE. Si le interesa ese escalón, aquí explicamos cómo obtener una firma electrónica cualificada.

Cuándo usarla: contratos de alto valor, operaciones con administraciones públicas, documentos notariables en el futuro, y en general cualquier firma que no quiera volver a justificar jamás.

Qué firma elegir según lo que vaya a firmar

La regla práctica: a mayor valor, mayor formalidad o mayor probabilidad de disputa, más arriba en la escala de evidencia. Documento interno o acuerdo corriente: tecleada dentro de una plataforma con registro. Firma en movilidad o recepción de mercancía: dibujada. Trámite puntual con apariencia manuscrita: escaneada, pero insertada en un flujo con trazabilidad. Contrato de valor, operación pública o firma recurrente de la empresa: certificado digital.

Crear la firma es solo el primer paso; lo siguiente es completar correctamente la operación de firma —orden de firmantes, campos, verificaciones—, que tratamos en cómo hacer una firma online correctamente en España. Y si lo que necesita es el recorrido operativo completo de envío y firma de documentos, consulte la guía para firmar documentos online. Tres piezas, un mismo proceso: crear bien la firma, ejecutar bien la firma y gestionar bien el documento.

La primera firma se crea una sola vez: Nota Sign

Hay una decisión que casi nadie toma en serio la primera vez: cómo crear su firma. Se teclea un nombre cualquiera, se escanea una rúbrica con fondo gris, y ese borrador provisional termina estampado en contratos que duran años. Nota Sign, la plataforma global de firma electrónica de FaDaDa, parte de una idea sencilla: la firma que usted crea el primer día es el suelo probatorio de todo lo que firmará después, así que conviene crearla con el nivel adecuado desde el principio. Por eso la plataforma permite teclear, dibujar o subir imagen dentro de un mismo flujo con verificación de identidad y registro probatorio, y escalar a certificado —de la firma sencilla a la cualificada según eIDAS— sin cambiar de herramienta.

Que la firma se cree bien solo importa si la evidencia sobrevive. Cada operación deja constancia de quién firmó, cuándo y sobre qué versión, custodiada en un servicio con auditoría SOC 2 Type II vigente y datos alojados en la región que exija cada caso; y si el contrato cruza fronteras, sigue siendo defendible en los más de cien ordenamientos cubiertos. Además, llevar la firma a todo el equipo no dispara el coste: sumar personas al flujo no suma líneas a la factura, y las organizaciones medianas y grandes pueden estructurar esquemas personalizados por volumen e integraciones. Si quiere crear su primera firma con el nivel que sus documentos merecen, contacte con nuestro equipo y se lo preparamos.

Preguntas frecuentes

¿Una firma dibujada con el dedo es válida?

Sí. El reglamento eIDAS no exige un formato concreto de firma: lo que importa es que exprese la voluntad del firmante y quede vinculada a él. Una rúbrica dibujada con el dedo dentro de una plataforma que verifica su identidad y registra la operación es válida para la inmensa mayoría de documentos mercantiles.

¿Puedo usar la misma imagen de firma en todos los documentos?

Puede, pero no debería hacerlo a mano. La imagen reutilizada sin ningún control es fácilmente copiable y no prueba que usted firmara ese documento concreto. Si quiere reutilizar su firma, hágalo dentro de una plataforma que la aplique solo tras verificar su identidad y deje registro de cada uso.

¿Necesito un certificado digital para empezar a firmar?

No. Para la mayoría de contratos y documentos cotidianos basta una firma tecleada o dibujada dentro de un flujo con trazabilidad. El certificado digital —y sobre todo el cualificado— se reserva para operaciones de alto valor, trámites con administraciones o cuando se exige el máximo nivel probatorio.

¿Qué diferencia hay entre crear una firma y firmar un documento?

Crear la firma es generar el activo: el texto estilizado, el trazo dibujado, la imagen o el certificado. Firmar el documento es aplicar ese activo dentro de un proceso que verifica su identidad, fija el momento y sella el contenido. La evidencia nace del segundo paso, pero depende de haber hecho bien el primero.

¿Puedo cambiar mi firma electrónica más adelante?

Sí, y es recomendable si empezó con una versión provisional mal escaneada o poco cuidada. Las firmas ya aplicadas a documentos firmados no cambian —el sello protege esa versión—, pero usted puede actualizar su firma para todos los documentos futuros sin ningún problema.

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